En los últimos años se ha hablado muchos sobre la teoría de las 10.000horas. Existe un libro de Malcolm Gladwell llamado “Outliers. The story of success” (“Los fuera de serie. La historia del éxito”). El libro describe cómo algunas personas con notoriedad lograron tener éxito. El autor analiza la importancia de la cultura, familia, amigos, ancestros y otros factores determinantes en el éxito de sus proyectos. Entre los temas abordados, la regla de las 10.000 horas toma protagonismo.
El autor dice que, para alcanzar la excelencia, se debe tener una acumulación de 10.000 horas de práctica, esto quiere decir 10 horas por semana en 20 años, 20 horas por semana en 10 años o 40 horas por semana en 5 años.
Así pensado, podría ser verdad aquello de que cualquier trabajo es un 1% de talento o suerte y un 99 % de transpiración. Es evidente que el talento innato existe pero también es obvio que no todas las personas nacen con las mismas disposiciones y habilidades naturales. Sin embargo, cada vez más experimentos psicológicos confirman que importa menos de lo que pensábamos el talento innato en comparación con el nivel de preparación.
Desde esta perspectiva es bueno saber que el esfuerzo y la constancia tienen premio. Para quienes estén buscando empleo, que no se desanimen porque no son necesarias 10.000 horas ni muchos menos, pero sí tener en cuenta que es un proceso en el que es importante la dedicación de tiempo (no sólo en cantidad sino en calidad). Para aprovecharlo al máximo es importante ser consciente de los puntos débiles a trabajar y los puntos fuertes a desarrollar, conocer e indagar nuestro valor añadido, conocer las necesidades y previsiones del mercado, incrementar nuestra visibilidad a través de las redes y estar lo más actualizado posible en conocimientos y capacidades.
El número de horas se puede reducir y la calidad se puede aumentar sabiendo contactar con los aliados adecuados: contactos, herramientas, asesores y medios que nos ayuden a sacar lo mejor de nosotros en el lugar y en el momento adecuado.
Y mientras estamos en el proceso de búsqueda o cambio de empleo no estaría mal que dedicásemos el mayor número de horas posible en actualizar nuestros conocimientos profesionales, en ejercitar y desarrollar habilidades de comunicación y relación, en colaborar y cooperar con otros profesionales, en profundizar en las nuevas metodologías de nuestro sector, etc. En definitiva, de hacer que el tiempo “corra a nuestro favor” y nos nutra de actitud y sabiduría.
Un buen truco para ello puede ser que nos ayudemos de lo que nos gusta para aprender y desarrollarnos profesionalmente. Por ejemplo, las películas pueden ayudar a aprender idiomas, la música nos puede motivar e incentivar, viajar nos invita a saber más sobre el país visitado (y sus características y tendencias laborales), leer y cantar nos ayuda a memorizar contenidos más concretos, las redes sociales nos ayudan a contactar con profesiones de los que podemos aprender y nos pueden generar posibilidades, etc.
Así, las 10.000 horas se nos pasarán volando.