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Cuándo empieza y termina el proceso de selección

Cuando empieza y termina el proceso de selección

Como reclutadora, me he encontrado en demasiadas ocasiones con currículos brillantes, pero la persona en cuestión no ha conseguido el empleo porque a lo largo del proceso ha cometido errores garrafales. El problema reside en que mucha gente no es consciente de en qué punto empieza y acaba este proceso, y solo se concentran en tener un buen CV y hacer bien la entrevista. Pero la selección va mucho más allá:

La carta de presentación

Nunca descuides tu carta de presentación ni la escribas de cualquier manera para «cubrir el expediente». Si no demuestras tu interés por la empresa y el empleo, y te limitas a escribir una carta tipo –que valdría igual para una fábrica de tornillos que para un banco– puedes estar perdiendo una oportunidad de oro para pasar a la siguiente fase: que lean tu currículum.

La llamada para concertar la entrevista

Bien, tu carta de presentación y tu CV han pasado el primer filtro y te llaman para la entrevista. Cuando llamamos a un móvil, los reclutadores sabemos que no siempre os pillamos en buen momento y que, en ocasiones, no nos podéis atender. Pero no podéis contestar con un «llámame más tarde», como si la llamada os molestara. Muchos reclutadores son comprensivos, pero otros puede que no vuelvan a marcar vuestro número.

Debéis pedir siempre el nombre y teléfono de la persona que os llama, disculparos por no poder atenderle, e indicar a qué hora le llamaréis. Igual que en el punto anterior, la clave está en mostrar interés.

Tened en cuenta que un reclutador externo no se puede arriesgar a enviar a un cliente un empleado que no esté realmente interesado en el puesto, ya que puede dejar el trabajo en cuanto encuentre algo que más acorde a sus expectativas y el reclutador quedaría mal con su cliente. Y si el reclutador trabaja en la compañía en cuestión, pues lo mismo: probablemente busque empleados que se impliquen y crezcan con la empresa, no que se vayan a la primera de cambio.

Antes y después de la entrevista

Sé que esto os va a sonar paranoico, pero «he visto cosas que vosotros no creeríais». En muchas empresas hay cámaras de seguridad, y nunca sabéis quién puede estar mirando, tanto al entrar, como si os hacen esperar en una sala. No os hurguéis la nariz (os prometo que lo he visto en más ocasiones de las que me gustaría) ni hagáis gestos raros. Recordad: tanto a la entrada como a la salida.

Y por favor, tras la entrevista, si vais a llamar a alguien para contarle qué tal ha ido, esperad a alejaros unos metros del edificio. Recuerdo el caso de una chica que, esperando el ascensor para bajar a la calle, le estuvo contando por teléfono a otra persona poco más o menos que la entrevista muy bien y la entrevistadora –o sea, yo– se había tragado el cuento. Evidentemente yo no estaba por allí, pero sí un par de compañeros que me informaron puntualmente. Después de oír eso, como comprenderéis, todo lo hablado en la entrevista dejo de tener ninguna credibilidad para mí.

 

Así que, aunque os parezca una exageración, es mejor pecar de «paranoicos» que se pillados en descuidos tontos. Cuidad toda vuestra relación con los reclutadores y las empresas, porque a veces un pequeño detalle puede echar al traste todos nuestros esfuerzos.

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