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Enfocar para atinar

En general,

¿Cuántas veces has pensado que no lo vas a conseguir?

Probablemente, muchas más de las necesarias y reales. ¿Tenías razón? Seguramente sí y seguramente no. Pero claro, la respuesta que pensaste más veces y de manera más frecuente condicionó y condiciona tu posibilidad de éxito. Casi nada.

El proceso que te llevará a conseguir el empleo que deseas no empieza en un currículum, ni en una entrevista; lo hace antes, mucho antes. Y desde dentro. Me explico: La ruta hacia el empleo comienza dentro de ti. Tú eres el recurso más importante con el que cuentas para lograr tu objetivo. Por lo tanto, estaremos de acuerdo en que el foco ha de estar puesto en tu persona.

Y, claro, tienes muchas alternativas de enfoque. Puedes hacerlo pesando y pensando en lo que no tienes, en lo que te falta, en las dificultades del mercado, en la gran competencia, en lo injusto del sistema…Puedes hacerlo, pero de nada te servirá.

Con ser consciente de ello y pensarlo una vez, ya no hace falta más. El resto, es perder enfoque y gastar energía innecesariamente.

El enfoque inteligente siempre es el positivo. Y no, no me refiero al optimista poco realista cuya creencia positiva está basada en una interpretación rápida y poco reflexiva de la situación. Me refiero al enfoque optimista realista. Éste se basa en el análisis profundo de ti como persona (en los recursos, habilidades y competencias de los que dispones y/o necesitas) y de la situación (mercado, demandas, situación económica, tendencias, etc.) con una visión positiva de influir en los eventos futuros.    

Entonces, cualquier profesional que quiera encontrar o cambiar de empleo por dónde ha de empezar:

  1. Por conocerse.
  2. Por fortalecer su autoestima.

Luego (o en paralelo) ya viene todo lo demás.

Un/a profesional que se conoce es consciente de sus fortalezas y debilidades. Sabe de qué recursos dispone para conseguir el empleo deseado y está orientado a potenciarlos. Por otro lado, también es consciente de las áreas que necesita mejorar (conocimientos, habilidades, etc).

De toda esa reflexión obtiene información de valor que determinará las acciones a emprender para seguir la ruta.

Pero claro, en muchas ocasiones una persona no sabe cómo hacer ese ejercicio. Desconoce lo que necesita. No sabe de qué recursos dispone. Nunca se ha preguntado cómo es, qué hace bien o qué necesita para mejorar. Nadie nos ha enseñado a ello pero igualmente se nos pide. Por ejemplo, hay profesionales que no son conscientes de que necesitan mejorar su comunicación ni de que son especialmente buenos analizando situaciones.

En este sentido saber acompañarse de alguien que sabe hacerlo es todo un acierto porque ahorras tiempo y energía y ganas en efectividad. Contar con el conocimiento, la experiencia y la valoración de alguien externo y objetivo siempre es positivo.

A partir de ahí, ya podemos tocar otro aspecto esencial para optimizar el proceso de búsqueda de empleo. La psicología positiva pone el ojo, como no podía ser de otra manera en la autoestima ¿Te interesa? Pues estate pendiente del siguiente post.

Hasta entonces, recuerda: enfócate en aquello que te sea útil. Sé un optimista realista y sigue #RutaHaciaElEmpleo

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