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La gran creencia limitante

Echa un vistazo a tu alrededor. ¿Cuánta gente conoces que haya tenido algún despido?

Probablemente, más de la que  crees. El despido es un estado transitorio y no un adjetivo que nos califique (nadie es un despedido eterno).

El despido, implica el inicio de una nueva etapa que, el profesional “avispado”, abrirá haciendo inventario de lo que ha aprendido de la experiencia pasada. Sabemos que hay varios tipos de despido y que independientemente de los motivos del mismo lo que realmente importa es la “moraleja” que se saque de la experiencia; ha de ser una moraleja constructiva y orientada a la superación.

Darse un tiempo de “duelo” es natural e incluso recomendable; eso sí, el duelo tiene un tiempo y un fin. Desahogarse hasta sentirse más ligero y liberado para después cargarse de energía es la estrategia más eficiente. No sirve de nada desahogarse para “autoahogarse” después.

Creer que hablar del despido en una entrevista de trabajo es algo a evitar es una creencia muy limitante. Hoy, más que nunca, estas situaciones forman parte del mundo laboral por lo que hacer como que no han existido no tiene demasiado sentido. Guste más o menos, el despido, forma parte de currículum profesional como lo forma el hecho de tener titulaciones o carnet de conducir.

Además, ya sabrás que es más que posible que  esa pregunta “caiga” en la entrevista. Hasta ahora se recomendaba contestarla sin profundizar demasiado, sin criticar y sin dar demasiada importancia a la experiencia. Ahora, las cosas han cambiado.

Si en una entrevista de trabajo nos preguntan por posibles fracasos profesionales, despidos, etc. que hayamos tenido está bien responder sinceramente y, sobre todo, orientando las respuesta hacia lo que hemos aprendido y mejorado tras ese momento. De nada sirven responder culpabilizando a compañeros, criticando a exjefes o echando balones fuera en general.  La crisis ha dejado de ser una buena excusa cuando es nuestro único argumento.

Así, hablar del despido o mala experiencia profesional desde una perspectiva constructiva, con autocrítica, reflejando nuestra capacidad de adaptación y superación, valorizando lo aprendido y haciendo de ello un punto fuerte en nuestro currículum aumentará nuestras posibilidades de éxito.

Para poder hacerlo, es importante reconciliarnos (si fuese necesario) con nosotros mismos y entender que, para que te despidan, algún día te tuvieron que “saludar” o contratar.

Si te contrataron fue por algo y si sabes aprender del despido aumentarás notablemente tu empleabilidad.

Curiosamente, grandes mentes y profesionales de éxito han sido varias veces rechazadas o despedidas. A Walt Disney lo despidieron de un periódico por ser poco creativo, una agencia de modelos le dijo a Marilyn Monroe que no era lo suficientemente guapa, Van Gogh solo vendió un cuadro en vida  y Brian Acton no consiguió trabajo ni en Twitter ni Facebook y creó Whatsapp. La lista es larga y variada.

Si hoy hablamos de ellas es porque han sabido transformar  un despido o rechazo en un punto fuerte y motivador hacia el éxito.

Toma nota porque, si hoy te han despedido, mañana te pueden saludar.

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