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Lo que contagias en la entrevista de trabajo

Entrevista de trabajo

Es probable que ya lo sabías; las emociones se contagian. Seguro que en más de una ocasión los has notado. Quizás has contagiado o te han contagiado o quizás todas las partes se han retroalimentado. El caso es que las emociones repercuten notablemente en nuestro día a día en particular y en nuestra vida en general. El trabajo no es una excepción.

Nuestro estado emocional se refleja en nuestros actos, en nuestra forma de comunicarnos e incluso en nuestra imagen por lo que podemos decir que en muchas ocasiones las emociones nos definen.

Como amigos, como pareja, como familiares, como compañeros de trabajo, como candidatos a un puesto, etc. somos seres emocionales (y también racionales).

Es importante cuidar de nuestras emociones y ser conscientes de cómo las manifestamos. La foto del curriculum, las imágenes que compartimos en las redes sociales, nuestras intervenciones en las redes sociales personales y profesionales, la forma en que argumentamos o demostramos nuestra valía, etc. pueden ser un reflejo de nuestro perfil profesional y hemos de tenerlo en cuenta.

Salvo raras excepciones, ninguna organización quiere incorporar a sus filas personas que irradien desconfianza, miedo o ira. Por supuesto que todas las personas tenemos y hemos de tener esas emociones pero no han de ser las que nos definan y representen; no han de ser las principales.  Con ello no digo que tengamos que ser «la alegría de la huerta» constantemente sino buscar un perfil más equilibrado que, ante todo, genere confianza y aleje las dudas.

En la entrevista de trabajo es muy probable que te pregunten por tus experiencias profesionales anteriores y más concretamente por episodios complicados. Querrán saber cómo los superaste y qué aprendiste. Esta es una pregunta que busca conocer no sólo tus conocimientos, habilidades y competencias sino tu capacidad de gestión emocional. Si esa una situación que superaste sabrás contarlo adecuadamente y si es una situación que no has superado se notará. En el primer caso contagiarás emociones reguladas parecidas a la seguridad, tranquilidad e incluso alivio y tranquilidad. Si no lo has superado se verán en ti emociones como la ira, la tristeza, la inquietud, la frustración, etc. Por ello, es tan necesario dotarnos de una buena gestión emocional y para ello es necesario que asumamos nuestro pasado profesional de la forma más positiva y constructiva posible. La mejor forma de hacerlo; recordarlo y verlo desde otra perspectiva para sacar la moraleja que genera aprendizaje. Si no puedes hacerlo solo busca ayuda; recurre a tu entorno o a un profesional que te ayude a sacar lo mejor de cada experiencia.  Eso será lo que debamos transmitir en la entrevista; lo mejor de nosotros.

Imagina que eres tú quien hace la selección: ¿Contratarías a una persona que no te genere confianza?

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