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Nuevas formas de formarse

En los últimos tiempos mucho se ha hablado sobre titulaciones y acreditaciones.  Da igual si estás buscando empleo, si quieres cambiar de trabajo o si ya estás en un puesto profesional que encaja con tus expectativas; en todos los casos es importante que sigas formándote.

Algunas de las formas tradiciones de formación se basan en formatos como el máster, cursos o postgrados (presenciales, online o mixtos). Estas son algunas alternativas a tener en cuenta.

Por otro lado, existen nuevas formas de formación. Bueno, más que nuevas, renovadas formas de formación. Se trata de talles vivenciales en los que trabajar y desarrollar competencias personales y profesiones vinculadas a las habilidades, aptitudes y talentos. Además de adquirir nuevos conocimientos también se desarrollarán y sacarán más partido a los conocimientos ya adquiridos. Algo así como un entrenamiento en el que cual músculos se ejercitan habilidades de la forma más eficaz y eficiente.

Estos talleres también te permiten compartir experiencias y conocimientos con otros profesiones; otra forma de hacer networking.

En cualquier proceso de selección es bien recibida la información de que el candidato o la candidata en cuestión se preocupan y ocupan de mantenerse en forma habilidades tales como la comunicación, el trabajo en equipo, la resiliencia, negociación o la iniciativa. Después de todo, las empresas saben (porque lo han vivido en sus carnes) de proyectos fracasados por la carencia de estas habilidades.

Algunas empresas punteras de Silicon Valley empezaron a “probar” a sus candidatos con pruebas prácticas para demostrar lo que sabían hacer frente a un problema real.  La lectura del currículum se acompaña de una prueba en el ordenador; una buena forma de comprobar cuánto soporta el papel.

Esta experiencia prueba que es importante que sepamos demostrar activamente lo que redactamos en nuestro currículum. Y no sólo en lo relacionado con el manejo de determinados programas o herramientas. También se trata de demostrar en vivo esa tan nombrada capacidad de comunicación o convicción o tener la suficiente iniciativa y determinación ante una situación inesperada en la entrevista.

¿Estás bien formad@? Una buena forma de saberlo es valorar aspectos como:

  • Antigüedad de la formación; hoy en día muchos conocimientos se quedan obsoletos en poco tiempo.
  • Duración y características de la formación; no es lo mismo que la formación sea de un año o un mes y tampoco tiene igual valor que se haya realizado online, presencial o de forma mixta.
  • Recuerdos y aplicación de lo aprendido. Verdaderamente ¿Qué y cuánto he aprendido realmente?
  • Grado de cobertura de mis formaciones; si con la formación que tengo entiendo que mi candidatura está “completa”. Aquí es interesante tener en cuenta la importancia no sólo de los conocimientos sino también de las habilidades.
  • Conexiones; contactos que te aporta esa formación
  • ¿Es coherente mi formación con las demandas del mercado?

Estas son algunas ideas a tener en cuenta para seguir formándonos porque tal y como decía Henry Ford, podríamos decir que dejar de hacer formación para ahorrar dinero es como dejar de respirar para ahorrar oxígeno.

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