Todos los que buscan trabajo han enviado en algún momento autocandidaturas a diferentes compañías, es decir, han remitido su CV aunque no hubiera un proceso de selección abierto en ese momento. Debido a la situación del mercado laboral, las empresas reciben una cantidad ingente de currículos, por lo que es complicado que lean o, incluso, que conserven el nuestro.
¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestras candidaturas tengan alguna posibilidad de dar frutos algún día?
- En primer lugar, selecciona a qué empresas quieres enviar tu currículum. Olvídate de enviar 200 correos electrónicos exactamente iguales, cambiando únicamente la dirección de e-mail. Cada autocandidatura debe estar personalizada, tanto el CV como en el cuerpo del correo electrónico.
- Sería ideal que localizaras a la persona adecuada para remitirle tu currículum; para ello, no dudes en investigar en su web y en Linkedin, o llamar para preguntar quién es y pedir su dirección de correo. Eso sí, si en su página web tienen una sección específica para enviar tu CV, hazlo allí; probablemente no tengan en cuenta los currículos recibidos por otras vías.
- Piensa muy bien el asunto del correo electrónico; es la primera barrera que debes superar: conseguir que abran tu mensaje. Lo más adecuado es que reseñes tu perfil —Administrativo bilingüe, Programador HTML5, Comercial con experiencia en el sector seguros—; no malgastes el espacio con obviedades, como poner «A la atención del responsable de selección».
- Utiliza palabras clave, tanto en el asunto como en el cuerpo del texto. Puede que hoy no necesiten a nadie con tu perfil, pero si algún día realizan una búsqueda —puede que incluso en el propio programa de correo electrónico— asegúrate de que has utilizado las palabras adecuadas con las que buscarían a alguien que cubra tu puesto deseado.
- En el cuerpo del e-mail —es decir, tu carta de presentación— define tu perfil profesional, en qué destacas y qué puedes ofrecer a la empresa. Cuenta también por qué quieres trabajar en ella, pero no emplees para ello un texto genérico. Investiga en su web cuál es su filosofía, su forma de trabajar, etc. y utilízalo para convencerles de que encajarás.
- Si tienes blog, página web o un buen perfil de Linkedin, inclúyelo en el cuerpo del e-mail, no solo en el currículum.
- Vigila tu ortografía; aunque parezca mentira, seguimos viendo a diario candidaturas plagadas de faltas. No dejes que algo que puedes solucionar con el corrector del propio correo electrónico te descarte automáticamente.
- Por supuesto, si reenvías el mensaje, borra tus huellas. Recibir un «FW:» da la impresión de que no somos la primera opción o de que el candidato envía su CV a diestro y siniestro
Y por último, asegúrate de que tu currículum también estará a la altura. Recuerda que ya hablamos de ello en los artículos Claves para redactar un buen CV (I) y (II). ¡Suerte en tu búsqueda de empleo!