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Despedido

Cada día son much@s los profesionales que se enfrentan a esta situación; bien sea por la finalización de un contrato o por la decisión predeterminada de la dirección, alguien sale de una organización con la peor de las sensaciones. Independientemente de cuánto gustaba el trabajo o la empresa en la que se estaba, de las condiciones laborales, etc. a nadie le gusta tener la percepción de que no te quieren.

Justo después de saber el veredicto e incluso días antes del mismo comienza un periplo emocional que, si no sabemos gestionar,  puede hacernos mucho daño.

Antes de nada nos conviene reflexionar y hacernos preguntas tales como:

¿Qué motivos puede tener una organización para despedir a una persona?. De entre esos motivos,  ¿Cuántos de ellos podrían afectarme?.  Hacernos determinadas preguntas nos ayudará a saber si la decisión que se ha tomado ha estado o está en nuestra área de control, o lo que es lo mismo, si hemos tenido algo que ver directamente con esa decisión (por falta de productividad, conflictos, etc.) u obedecen a aspectos ajenos a nosotros (decisiones estratégicas, ajustes de plantilla, etc.).

Si estamos hablando del primer caso (nos han echado porque no hemos encajado con lo demandado) es aconsejable reflexionar, APRENDER Y ACTUAR para mejorar las áreas que lo necesiten.

Si estamos hablando del segundo caso en el que la decisión no ha dependido de nosotros la palabra clave es ACEPTACIÓN. Este tipo de decisiones forman parte del día a día organizacional y poco podemos hacer ante decisiones de “capitanes”.

En ambos casos nuestra autoestima puede quedar “tocada” y más o menos resentida por lo que es importante darnos un tiempo para sacar una “moraleja” constructiva de la situación para poder enfocar el futuro de una forma más adaptativa. Eso sí, el luto ha de durar lo justo y necesario.

No en vano, es muy probable que te pregunten por ello en futuras entrevistas de trabajo; responder de forma honesta, coherente y argumentada es importante para saber gestionar esa situación constructivamente.  Si no digerimos adecuadamente la experiencia y no nos preocupamos de trabajar la autoestima es muy posible que ante cualquier pregunta sobre nuestra experiencia profesional anterior nos va poner a la defensiva  o nos va a bloquear; ninguna de estas dos alternativas nos van a ayudar.

Si te han despedido hay dos cosas que te conviene hacer:

  • Darte tu tiempo para aceptar la situación, dejar pasar todas las emociones que te vengan y, sobre todo, no regocijarte ni en la tristeza, ni en la ira ni en el miedo. Estas emociones vendrán y se irán; no las abraces, no quieras quedarte con ellas porque son emociones temporales que como han llegado se tienen que ir para dar paso a otras. Cuando lleguen averigua qué te quieren decir y después despídelas con agradecimiento.
  • Concepto de utilidad. ¿Qué has aprendido de la situación?, Identifica qué has descubierto de ti mism@, del mercado laboral, de tu forma de afrontar el trabajo y de lo que has de cambiar o no para continuar con tu desarrollo profesional.

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