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¿Juego de tronos para mantener el empleo?

Hace unos días aparecía en El País un artículo titulado de la siguiente manera: “¿Ascenderás más rápido en tu empresa si eres gilipollas?”. La verdad es que es un titular tan llamativo como reflexivo porque más allá de los adjetivos hemos de reconocer que es una creencia tan limitada como extendida.

Son muchos los profesionales que creen que las organizaciones son lugares en los que unos pocos han de pensar y los demás, lejos de lo que se dice e intenta propugnar, sólo han de obedecer y acatar dócilmente órdenes tan incoherentes como inefectivas. Es posible que todavía existan  muchas organizaciones que, por acción u omisión, respalden este tipo de rutinas.

Para ponernos en situación hemos de apelar a nuestra capacidad de concisión y concretar que se entienden por gilipollas a aquell@s profesionales que “se comporta como si fuera un/a  niñ@ que todos los días celebra su cumpleaños”. ¿Qué opinas?

Eso sí, el director del documental John Walker hace hincapié en la diferencia entre ser y comportarse como un gilipollas; en el primer caso la persona no es consciente de ese comportamiento por lo que su corrección resulta más que complicada.

Como si de un catálogo se tratase se identifican gilipollas con iniciativa, con capacidad de resultados, centrados en la apariencia, etc.

Más allá de este documental y sus reflexiones más o menos argumentadas es importante tener en cuenta  que cualquier persona que esté en busca de empleo o que quiera cambiar de trabajo ha de ser consciente de que siempre ha habido y probablemente siempre habrá personas que busquen conseguir sus objetivos de forma diferente. Esto implica que conseguir un empleo, cambiar o promocionar en ocasiones puede verse afectado por la capacidad de anteponer los valores de otros, ser más o menos sumisos o cambiar nuestra forma de proceder personal y profesionalmente en favor de las directrices de superiores o colaboradores.

Hasta este punto podemos acordar que l@s gilipollas pueden tener cabida dentro de un  mundo laboral más o menos profesionalizado.

En este punto me gustaría plantearte una serie de cuestiones:

  • Si todo lo mencionado es cierto, ¿Hablamos de gilipollez, de adaptación o de mera supervivencia?
  • ¿Qué organización privada sostiene a lo largo del tiempo gilipollas que no le aporten beneficios?
  • ¿Quieres ser un@ de es@s gilipollas?

Cierto es que muchas organizaciones adolecen de este tipo de perfiles y por ende, los sufren (o no) en sus números y resultados. Por otro lado también hemos de ser honestos y saber que hay ciertas partes del mundo laboral incoherentes con nuestros valores y es así dónde cada uno ha de saber si quiere o no quiere, puede o no puede bailar el baile que se marca.

A partir de ahí, cada uno se convertirá y accederá a unas u otras oportunidades y conforme a ello se desarrollará personal y profesionalmente.

La serie “Juego de Tronos” también puede ser un reflejo exagerado de lo que se “cuece” en muchas organizaciones; tramas, rumores, autoritarismo, mala praxis, líos sentimentales, trepas, sumis@s, pasivos-inhibidos, bienintencionad@s y un largo ejército de personas que conciben el trabajo y la profesionalidad de forma diferente.

Ser un profesional completo implica ser consciente de todo ello y saber qué estrategia se quiere y puede seguir para conseguir nuestro propio trono.

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