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«La enfermedad del tiempo» y el trabajo

En posts anteriores hemos hablado de las creencias, su importancia en nuestro día a día y su influencia en la consecución de objetivos profesionales. En 1982 Dossey nos habló de la “enfermedad del tiempo” refiriéndose a esa creencia tan extendida como estresante basada en la idea de que nunca hay suficiente tiempo. Y, como no hay suficiente tiempo, es imporante e incluso urgente  ir cada vez más rápido. Si queremos encontrar el empleo de nuestra vida, si quieremos cambiar de profesión o empresa o simplemente si queremos evolucionar profesionamente ha de ser a la voz de YA. Como pollos sin cabeza hemos de estar o parecer estar estresad@s; hacer y hacer incluso sin sentido.

Así, cada día se imprimen millones y millones de currículums que nunca llegarán a sus destinatarios o porque se quedan en un cajón o porque no son lo suficientemente atrativos ni interesantes; había tanta prisa en hacerlo que se rellenó la primera plantilla gratuita que ofreció Internet.

Como todo ha de ser inmediato se presume que encontrar el empleo ha de ser igual de rápido. Y claro, nuestra resistencia a al frustración baja hasta niveles infantiles y con ella nuestra motivación se desvanece.

¿Cómo es posible que no me hayan llamado ya?

Algo similar pasa cuando  queremos  hacernos expert@s o reciclarnos en algún área profesional; basta con un curso intensivo de 100 hora via online para creer o hacernos creer que somos los amos del corral.

Larray Dossey hablaba de la gestión del tiempo como una preocupación y reto actual; aspectos como la eficacia, la eficiencia y, sobre todo, la salud física y mental están muy vinculados a nuestra relación con el reloj.

“Ya no tengo edad para cambiar de trabajo”, “No tengo tiempo para buscar otro empleo” o “No tengo tiempo para nada” son expresiones muy utilizadas en la vida cotidina en general y con respecto a la mejora o evolución profesional en particular.

Es probable que estés pensando que bastante tiempo se dedica al trabajo o a la búsqueda de empleo.

Es posible,  pero la cuestión no es cuánto sino CÓMO se gestina ese tiempo. En muchas ocasiones no hay objetivo marcado o, de estar concretado, no es ni realista ni factible si tenemos en cuenta el tiempo y los recursos de los que disponemos. ¿Para qué tanto esfuerzo si no sabemos a dónde queremos llegar?.

“Como he echado 100 currículums por internet ya está; ahora les toca a ellos llamarme”. No, esa no es la mejor estrategia.

Hasta en la búsqueda de empleo la gestión del minutero es muy importante; si no sabemos gestionar nuestro tiempo no sabremos gestionar nada más.

Con todo ello, te invito a que reflexiones sobre cómo estás gestionando tu tiempo con respecto a tu búsqueda de trabajo; a lo mejor descubres nuevas formas de acercarte a tu objetivo.

  • Dedícale tiempo a tu currículum; si no lo tienes quizás es mejor que delegues en quien te pueda asesorar.
  • Sin prisas, dedica tiempo a leer las ofertas que más te puedan interesar y analiza cuál es la demanda del mercado.
  • Dedícate tiempo de calidad a tu conocimiento y habilidades.

En definitiva, procura disfrutar del proceso y así el tiempo se pondrá de tu parte.

“La falta de dirección, no la falta de tiempo, es el problema. Todos tenemos días de veinticuatro horas.” ~ Zig Ziglar

 

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