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La entrevista (II)

Entrevista de trabajo

Continuamos con la trilogía sobre las entrevistas, podéis leer la primera parte aquí.


Ha llegado el día de la entrevista y Pablo se siente preparado. Ha trabajado en todos los pasos tratados en la fase anterior y ahora sólo falta demostrarlo.

Llega 10 minutos antes, arreglado pero informal. Lleva consigo una carpeta con la documentación solicitada perfectamente ordenada.

Sabe que puede conseguir ese empleo porque cumple con los requisitos solicitados y además puede aportar más. Por supuesto, lo expondrá en la entrevista.

Su actitud antes y durante la entrevista es tranquila y positiva y eso se demuestra en su mirada, posturas y gestos.

Trabajando la entrevista con Pablo hablamos de que podríamos estar horas y horas desgranando posibles preguntas y respuestas para hacer correctamente una entrevista de trabajo.

A lo largo de mi trayectoria profesional he podido constatar cómo seguir estos tres principios puede ayudarle a generar mejor desempeño:

  1. LIBERTAD: Siéntete libre para responder cada pregunta que te hagan. Desde esta perspectiva serás coherente contigo mismo y darás imagen de seguridad y tranquilidad. Libre para decidir cuánto cuentas y para qué lo cuentas (eso es fundamental). Antes de la entrevista has de recordar que todo cuanto digas,  ha de ser  bueno para ti. Ensaya respuestas a posibles preguntas.
  2. HONESTIDAD: Sé sincero y coherente. Las mentiras tienen las patas muy cortas. No es recomendable aliarse con ellas y si lo haces, asegúrate muy mucho de que no sea fácil delatarte. En este sentido también es recomendable no explayarse demasiado en las respuestas. Sé coherente entre lo que hay en tu currículum, lo que haces y visibilizas a través de tu presencia, redes, etc. y lo que dices.
  3. POSITIVIDAD: Con positividad me refiero a varios aspectos entre los que destaco la puesta en escena: imagen personal y digital, vocabulario (seleccionada las palabras que vas a utilizar a la hora de contar tus experiencias, habilidades, etc. para que generen sensación positiva) y expresión corporal (posturas y gestos corporales que no generen barreras ni den sensación de pasividad, dejadez o pasotismo).

Como punto clave sobre el principio de positividad me gustaría incidir en que todo cuando digamos lo hagamos desde un aspecto constructivo. Las  malas experiencias anteriores, puntos débiles, etc. se pueden contar y de hecho puede ser muy recomendable hacerlo. La clave es contarlo adecuadamente y dándolo un aspecto atractivo a la experiencia: lo que has aprendido, nuevos hábitos adquiridos, formaciones posteriores, contactos generados a través de esa experiencia, etc.

Estos tres principios trabajados y llevados a la práctica pueden ayudar a cualquier candidato a la hora de organizar y planificar una entrevista de trabajo correcta e incluso atractiva. Se trata de transmitir una imagen segura, tranquila, positiva y proactiva.

Practicar entrevistas de trabajo con quien tenga experiencia y conocimientos en el ámbito puede ayudar a visibilizar aspectos a mejorar que de otra forma nos pasarían desapercibidos.

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