Entrada: La receta del éxito

Son muchos los caminos que se pueden recorrer para conseguir un mismo objetivo; maneras diferentes marcadas por nuestras creencias, deseos, opiniones, estrategias, improvistos, prioridades, etc.

Aunque todos los caminos pueden ser más o menos válidos tener éxito en nuestro reto implica necesariamente la combinación de los siguientes factores.

Conseguir evolucionar profesionalmente como deseamos (conseguir un empleo, cambiar de puesto, adquirir nuevas responsabilidades, desarrollar nuestras capacidades, etc.) requiere de una serie de componentes. Como si de una receta de cocina se tratase vamos a identificar los ingredientes que, sí o sí, han de estar en la receta para conseguir nuestros objetivos.

Las cantidades de cada uno de ellos pueden variar; eres tú quien determina cuánto y cómo añadir porque “cada maestrillo tiene su librillo” y ante todo, este es un proceso no sólo profesional sino personal.

Vamos allá, prepara lápiz y papel:

  • Conocimientos: Así es, necesitamos conocimientos profesionales actualizados y contrastados que, si es posible, vengan avalados por una experiencia anterior. La formación y la experiencia son yacimientos de conocimientos que son útiles que generan valor añadido si aportan soluciones de forma ágil. Tener un cerebro repleto de datos no es sinónimo de conocimiento; esos datos han de estar actualizados, han de adaptarse y dar respuestas a las necesidades del momento y han de ser revisados y cuestionados cada cierto tiempo. De lo contrario, nos convertiremos en profesionales “obsoletos”.
  • Habilidades: ¿Qué hacer con lo que sabemos? La respuesta es habilitarlo. Preparar y manejar el conocimiento de forma operativa y hábil. Podemos decir que la habilidad es una forma de dar vida a la teoría. Hacer de nuestros conocimientos habilidades es uno de los grandes retos profesionales más demandados en el mundo laboral y requiere de entrenamiento y constancia. Si sabes mucho de algo (sistemas operativos, oratoria, construcción, contabilidad, etc.) y, además, te gusta te invito que profundices y avances.
  • Actitud: En alguna ocasión hemos hablado de que la actitud multiplica. En cualquier proceso personal o profesional la predisposición emocional que tengas va a tener la capacidad de multiplicar tu potencial y por tanto, multiplicar tus posibilidades de éxito. Pero ojo! Porque la actitud también puede multiplicar por 0 y dejar el resultado de tus esfuerzos en la misma cantidad. La actitud está muy ligada a la motivación y a la capacidad de gestión emocional ante obstáculos y resultados no deseados.
  • Conexiones: Una y mil veces más insistimos en la importancia de los contactos en la consecución de cualquier objetivo. Tener “aliad@s” en el proceso no ayuda a encontrar el camino más corto y oportuno. Pueden ser aliadas todas aquellas personas que no rodean, nos conocen y valoran positivamente nuestras capacidades. Además, pueden será aliados personas que nos ayuden y asesoren, profesionales, entidades y organismos que estén en el mundo al que queremos acceder. ¿Cómo llegar hasta ellos? Networking, redes sociales, conferencias, etc.
  • Autoconfianza: ¿Sabes cuáles son tus fortalezas?, pues trabájalas duro hasta CONFÍAR EN TI MISM@.

Es muy probable que ya supieses de estos ingredientes pero, si has leído hasta aquí, quizás es porque ahora toca superar la fase de hacer tu propia receta, ponerte el delantal y disfrutar el proceso. El resto, llegará.

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