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Las dolencias de las empresas que puedes curar (I)

Imagina una torre de edificios; una gran comunidad de vecinos. Algo así puede ser un polígono industrial. “Empresas-familia” que se dedican a actividades variadas, con tamaños diferentes y estructura y crecimiento diferenciado.

Cada una de esas empresas es una “familia” en la que cada integrante ejerce roles y actividades y cuyos integrantes no se han elegido entre ell@s. Este es un punto clave; salvo excepciones, nadie elige a sus padres, ni a sus hermanos,  ni a sus tíos,  ni a sus jefes, ni a sus compañeros de trabajo. Esta es una realidad que a muchas personas les cuesta asumir y aceptar; probablemente sea porque ahí está el verdadero reto de una persona.

En tu vida personal, si no te llevas bien con tu hermano es posible que elijas la opción de tratar de solucionarlo pero también puedes optar por la confrontación, la ignorancia o el alejamiento. Esta es una realidad inherente a las familias de todos los tiempos cuyo coste emocional es notorio.

La cuestión está en que en la “familia-empresa” las alternativas de la confrontación, el alejamiento o la indiferencia pueden chocar de frente con los objetivos básicos de muchas organizaciones; rentabilidad, buen clima, imagen social, reducción del absentismo, etc.  Estoy convencida de que si tú fueses el responsable de esa familia no querrías nada de esto y tratarías de evitarlo. De no poder hacerlo (a evitarlo me refiero) no te quedaría más remedio que prescindir de ese miembro de la familia; después de todo, la empresa se creó para una misión incompatible con esas conductas y actitudes.

No te doy ningún dato inédito si te digo que en el trabajo se pasan casi más horas que con la familia por lo que nuestra actitud, conducta y temperamento son parte de nuestra imagen profesional.

En el día a día laboral el grado de rentabilidad individual y grupal viene determinado por la suma y/o complementación de los conocimientos, las actitudes, las competencias  y las conductas de todos los miembros de la organización. Cómo se lleven consigo mismo y cómo interactúen con el resto de compañer@s determinará en gran medida el resultado final.

Tod@s tenemos días mejores y peores por lo que las excepciones no son referencias a tomar; se trata tomar como referencia la generalidad de las relaciones, el día a día.

Puedes ser el mejor profesional en términos técnicos y de conocimientos pero si esas características no van acompañadas de una serie de habilidades intra e interpersonales mínimamente desarrolladas es muy posible que tanto tú como tus compañero@ como la organización en general acabéis padeciendo algunas de de las dolencias más extendidas en el ámbito profesional; la insatisfacción y el “sufrimiento laboral”. ¿Merece la pena?, ¿Eso es rentabilidad? En esas circunstancias, ¿En qué te gastas lo que ganas?

1 comentario en “Las dolencias de las empresas que puedes curar (I)”

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