fbpx

Medios y fines

Mira a tu alrededor. Seguro que estás rodeado de personas que trabajan en múltiples profesiones; profesor@s, camareros, funcionarios, directivos, obreros, conductores, consultores, médicos, barrenderos, etc. Todas y cada una de esas personas han llegado a esas profesiones por infinidad de casuísticas; vocación, tradición familiar, amistades, suerte, casualidad, experiencia, estudios, etc.

A lo largo de nuestra trayectoria vital y personal suceden muchas, muchísimas cosas que nos conducen a unas u otras profesiones y/o puestos.

Independientemente de cuáles sean las tareas, el sueldo e incluso las condiciones generales del puesto hay personas que son felices en su trabajo y otras que no lo son. Es más, hay personas que son tremendamente infelices.  Ya sé que eso no es un secreto pero nunca vienen mal recordar que, hemos de ser lo suficientemente empáticos con nosotros mismos como para acercar lo máximo posible nuestra vocación profesional a nuestro trabajo real. Será una buena manera de acercarnos a la felicidad y al mejor de los rendimientos.

Es verdad, hay momentos en la vida en los que es prioritaria la obtención de determinado sueldo frente a la vocación profesional; necesidades económicas, compromisos, hijos, hipotecas, etc. hacen que el trabajo sea más un medio de vida que un fin en sí mismo. ¿Qué hacer en ese momento? Trabajar nuestro pragmatismo y aceptar la situación sin entrar en la resignación; pensar en el trabajo diario como un aliado para conseguir otros objetivos y buscar aspectos positivos de ese trabajo (compañeros, horario, sueldo, tranquilidad familiar, posibilidad de viajar, etc.).

Además, es muy positivo encontrar hobbies que se acerquen a nuestra vocación y bienestar; actividades fuera del trabajo que nos generen satisfacción.

Es muy posible que esa situación en la que el trabajo es un medio en sí mismo puede ser transitoria, es decir, que en cualquier momento o en un plazo determinado pueda cambiar. Para que esto suceda, a lo mejor te conviene combinar el trabajo actual con el proceso de cambio de empleo y eso implica un esfuerzo mayor.

Se trata de trazar en plan que engloba la realización de un currículum atractivo, formarte, movilizarte y sobre todo, confiar en tus posibilidades.

En estos casos el recurso “tiempo” es aún más limitado por lo es recomendable asesorarte y trazar un plan lo más concreto posible. En estos casos la discreción es fundamental y el envío masivo de currículums no es una buena alternativa. Localizar fuentes de empleo que aseguren la confidencialidad facilita el proceso y garantizan mayores posibilidades de éxito.

No en vano, son muchos profesionales los que creen que es más fácil encontrar empleo desde el estado activo que desde el desempleo.

Sería estupendo y muy efectivo vivir en un mundo en el que todo el mundo tuviese la oportunidad de vivir dignamente de aquello que sabe y le gusta hacer ¿Utopía?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba