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Las dolencias de las empresas que puedes curar (II)

Como te comenté en el anterior post, una empresa es como una familia. Y, reconozcámoslo, de lo más variopinta. Para rizar más el rizo, podemos decir que una empresa en muchas ocasiones, no son una única familia sino varias mini familias o miniclanes repartidos en departamentos o áreas.

Puedes leer la primera parte del artículo aquí.

Cada una de estas minifamilias tiene sus propios objetivos, costumbres y formas de percibir la organización en general o a los otros departamentos en particular. Eso es normal e incluso sano desde el punto de vista organizativo. La dolencia viene cuando cada uno de esos departamentos percibe al resto de departamentos como ajenos a la familia; casi son más competencia que “del propio equipo”. Y así, aparece una dolencia tan común como temida: “departamentalitis”.

Cada mini familia tiene sus objetivos y en muchos casos ahí surge parte de la herida porque los objetivos de unos parece que son incompatibles con los de los otros lo cual genera confrontación. En algunas ocasiones, a la gerencia le puede resultar “eficaz” una pequeña confrontación para ajustar objetivos pero a medio y largo plazo viene a desencadenar una “guerra interna” cuyos resultados amenazan la propia estructura de la empresa y a los objetivos estratégicos.

Es posible que estés pensando que no siempre es así porque hay empresas en las que el jefe o la jefa son autoritarios, hay mal ambiente laboral, etc. y los números acaban saliendo; de hecho, hay quienes piensan que la confrontación y la competencia agudas forman parte de la fórmula de la rentabilidad. Gran parte de los especialistas creen firmemente que no, y nosotros estamos de acuerdo.

Veamos, hay muchos aspectos que no son cuantificados porque requieren de mucho tiempo, herramientas y recursos; pérdidas económicas por duplicar recursos, malas o nulas comunicaciones (por malas relaciones, etc.), absentismos, pérdidas de tiempo por estar en un estado de desconfianza interno, etc. ¿Cuánto supone perder a un buen profesional?. Mucho más de lo que parece.

Por eso, te digo a ti, tanto si estás en activo como si estás buscando empleo que no olvides que tu profesionalidad se verá en estos momentos; progresivamente las empresas son más y más rigurosas con las capacidades personales de sus empleados y que no mantienen ni incorporan a sus familias integrantes que les generen dudas en ese aspecto. Por eso, atiende especialmente a tu forma de trabajar con tu entorno, a tu forma de expresar en las entrevistas y a tu imagen persona allí por donde vayas.

Las empresas saben que la actitud es muy difícil de modificar o por lo menos, que requiere mucho esfuerzo y muchos recursos por lo que no serás un buen partido para ellos si no tienen buenas referencias (redes sociales, otros trabajos anteriores, etc.).

Así, como recurso positivo te puede servir la idea de que en las entrevistas sepas trasladar una percepción general sobre la organización y una conducta orientada a los objetivos generales de la empresa en general. Eso, sin perjuicio de que también te interese tu propio desarrollo profesional y el de tu equipo de trabajo.

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