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Para junio date un mimo

Estamos en el ecuador del año; contabilizamos seis meses de acciones, experiencias y resultados de nuestra andadura profesional. Tanto si estás en activo como si no lo estás te propongo este pequeño ejercicio de autoevaluación. Si estás buscando un cambio profesional o si tu objetivo es reincorporarte al mercado laboral esta herramienta te ayudará a parar, reflexionar y darle más efectividad a tus acciones.

Se llama MIMO y sí, podemos decir que realmente nos mimamos si nos damos la oportunidad de mejora; si paramos y le damos “una vuelta” a todo lo que hacemos para conseguir nuestro objetivo (y quizás, sin darnos cuenta, hemos automatizado) lograremos reafirmar o reconducir acciones que nos  lleven antes y mejor a nuestro objetivo.

Comenzamos:

Mantener. Seguro que cuando comenzaste el año o quizás cuando tomaste la decisión de buscar trabajo activamente  o cambiar de empleo identificaste acciones concretas que debías hacer para conseguir tu objetivo. Son muchos los post en lo que hemos hablado de la necesidad de marcar un itinerario a seguir para conseguir nuestro objetivo;  generar un currículum atractivo para cada candidatura, identificar sectores y/o empresas de interés, conectar con los oferentes de empleo a través de redes sociales y profesionales o participar en eventos y hace networking son algunas de las paradas útiles que nos acercarán a nuestro destino. Otros dos aspectos fundamentales son la constancia y la actitud. Pues bien, ha llegado el momento de preguntarse ¿Sé y siento que estoy en el buen camino?, ¿Estoy enfocad@ y alinead@ con mi objetivo?, ¿He de mantener los hábitos y la actitud que vengo manteniendo?  Si la respuesta es SÍ siéntete orgullos@, mantén tu estrategia y continúa así porque cada vez estás más cerca de tu objetivo. Es posible que tu respuesta no sea tan clara y concisa porque habrá aspectos que quieras mantener pero aparecerán otros que te generen dudas. Es el momento perfecto para continuar con la autoevaluación.

Incorporar: Es posible que te hayas dado cuenta de que aunque te estés esforzando mucho, no estás haciendo todo lo posible. Necesitas incorporar algo más; formación, networking, asesoramiento para agilizar el proceso, destrezas para la realización de entrevistas, etc. En este sentido puede ser muy interesante hacer un inventario en el que recojas las áreas fundamentales para la búsqueda o cambio de empleo y, posteriormente, compruebes si hay alguna que te falta por incorporar. Releer post que hemos compartido durante los pasados meses te puede inspirar.

Modificar: Otra de las posibilidades a contemplar es la de modificar no necesariamente lo que estás haciendo sino CÓMO lo estás haciendo. Me explico; es posible que estés enviando muchos currículums pero a lo mejor no lo estás haciendo utilizando las páginas o los contactos más eficaces. También cabe la posibilidad de que te estén llamando para hacer muchas entrevistas y no sabes por qué no estás dentro de los seleccionados; quizás tengas que modificar tu forma de afrontar y desenvolverte en las entrevistas.

En este caso no se trata ni de mantener ni de incorporar sino de cambiar la forma de hacer las cosas. Como decía Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”

Omitir: Llegamos a la parte de la “rebaja total”. El tiempo y la energía  son los  recursos  más valiosos  que tenemos; saber en qué y cómo lo empleamos es un signo de eficacia. A lo largo del proceso de búsqueda es muy posible que hayas incorporado consciente o inconscientemente hábitos que no te aportan nada, vamos, que no son útiles para conseguir tu objetivo. Ha llegado el momento de identificar cuáles son las “goteras” del proceso y omitir todo aquello que, lejos de sumar, restan. Por ejemplo, te sugerimos omitir pérdidas de tiempo generadas cuando te distraes con páginas o asuntos que no son relevantes para tu objetivo (evidentemente, en tu tiempo de ocio eres libre de hacer lo que quieras, no referimos al  tiempo que tienes destinado al proceso de búsqueda de empleo).

Recuerda, aprovecha el ecuador de año para mantener aquello que te genera valor, incorporar hábitos o recursos que te puedan impulsar, modificar aquello que puede ser mejorable y omitir aquello que no te genere utilidad.  Date un MIMO.

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