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Tus zonas ciegas

Todos las tenemos; características, conductas o actitudes tanto en nuestra faceta personal como profesional que desconocemos. En algún post anterior he nombrado a la ventana de Johari; una potente herramienta de autoconocimiento y evaluación personal de gran utilidad que permite la identificación y concreción de fortalezas y debilidades no sólo en el ámbito personal sino también en el profesional.

La ventana está dividida en cuatro cuadrantes:

El primer cuadrante se denomina Área pública o libre y se vincula con todo aquello que conocemos de nosotros mismos y todo aquello que conocen los demás de nosotros. Si ampliamos un poquito más el contenido de nuestro cuadrante y lo enfocamos a la búsqueda de empleo, es aquí donde podemos recoger percepciones u opiniones propias y externas sobre nuestro desempeño en las entrevistas, nuestro currículum o la actitud que mostramos en el proceso de búsqueda de empleo.

Un segundo cuadrante se denomina “Área ciega” y engloba todo aquello que desconocemos de nosotros mismos pero que sí es conocido por los demás. Son formas de ser, saber, saber hacer o saber ser de las que no somos conscientes y que nadie nos manifiesta. El entorno lo percibe pero no lo comparte con nosotros y de alguna manera vivimos ajenos a ello. Todo ello afecta notablemente a nuestras posibilidades y resultados. ¿Por qué no nos o dicen? Existen varios motivos; falta de confianza, miedo a nuestras reacciones, piensan que ya lo sabemos, no se considera relevante, etc. El caso es que no sabemos cosas que no interesan saber. Pueden ser aspectos generales como la forma en que nos comunicamos o cuestiones más concretas como si olemos a tabaco, nuestra forma de vestir o nuestras redes sociales.  ¿Cómo reducir éste área? Pues, son varias las herramientas que nos pueden ayudar a “abrirnos lo ojos”; escucharnos atentamente y escuchar activamente al entorno nos puede ayudar. Ver y escuchar más allá de las palabras nos permite obtener más información. Otra alternativa es preguntar directamente. Entre las opciones más “objetivas” está la de buscar asesoramiento externo; hablamos de profesionales que no sólo reducen el área ciega sino que nos ayuda a transformarlas en fortalezas.

  • Área oculta; aquella que conocemos de nosotros mismos pero que desconocen los demás de nosotros. En este caso, cada uno de nosotros optaremos por compartir o no esa información; es posible que no sea relevante o simplemente no nos interese. Todos tenemos defectos. Si vemos que son cualidades o experiencias que nos puedan ayudar a conseguir nuestros objetivos será buena estrategia exteriorizarlos; errores comedios, subsanados y aprendizaje generado, experiencias profesionales, etc.
  • Área desconocida; se trata de un área desconocida para nosotros mismos y para los demás. Ésta zona es una incógnita y pertenece al inconsciente. Lo que debemos saber de ella es que aunque no la conozcamos no significa que no nos afecte ya que, de forma inconsciente, se manifiesta en nuestra forma de ser y de obrar.

Dedícate un rato y dibuja la ventaja: te ayudará a enfocar de una manera más eficaz cualquier proceso y seguro que te motiva a sacar lo mejor de ti.

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