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Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Posiblemente esta es una de las mejores preguntas que te puedas hacer. Para muchas personas estos son días de volver a empezar. Aunque ya tengan su trabajo o continúen con la actividad de su negocio todos, de alguna manera, volvemos a empezar. En la búsqueda de empleo sucede igual. ¿Por qué tengo que volver a empezar si ya llevo varios meses buscando empleo?  La primera idea a tener en cuenta es que, lo sembrado está y es posible que algo se pueda recolectar. Lo que ocurre es que cuando sembramos en nuestra búsqueda de empleo lo hicimos en un suelo que ya no existe, en empresas  cuyo estado y necesidades han variado, ante profesionales que seleccionan en base a unos requisitos retocados y en una sociedad que se está replanteando. Es posible que ni siquiera nosotros seamos los mismos.

Sí, hemos de volver a empezar. Redibujar nuestro perfil personal y profesional teniendo en cuenta las nuevas demandas del mercado laboral.

¿Para qué?

Para saber ofrecer a las empresas que nos interesan lo que necesitan.

Para desmarcarnos de la competencia que, seamos realistas, cada vez es más y mejor.

Para darle una vuelta de tuerca a la situación y saber anticiparnos a las demandas futuras del mercado.

Y, ¿Cómo se hace esto?, ¿Cómo se vuelve a empezar?

Ésta es un respuesta compleja, de carácter particular  y de mucho desarrollo pero, para que te sirva de guía, volver a empezar implica:

  • Darle una vuelta a nuestro perfil profesional: Conocimientos ¿Son suficientes?, habilidades ¿Qué aportan en esta situación tan compleja?, etc.
  • Revisión y actualización de nuestro Perfil profesional.
  • Posicionamiento, conexiones y alianzas en la red. Hemos de hacernos cada vez más visibles.
  • Actualizar y ampliar nuestra red de contactos presenciales. Hemos de darle “caña” al networking y demás encuentros profesionales (en cuanto se pueda).
  • Estudiar las necesidades y requerimientos profesionales de las empresas que más nos interesan.
  • En relación al punto anterior, puede ser muy conveniente replantearnos la idea de ampliar el listado de empresas que nos puedan resultar atractivas.
  • Motivación, motivación y motivación. Coger el reto con muchas, muchas ganas.

La parte menos atractiva del nuevo escenario; requiere más esfuerzo avanzar. La competencia y la propia disyuntiva del momento requieren invertir más energía y recursos en el proceso.

La parte más positiva; surgen nuevos escenarios, nuevas posibilidades. Además, quien no sepa, no esté motivado o esté un tanto “perdido” siempre tiene la opción de buscar asesoramiento. Hoy, más que nunca, merece la pena invertir.

Y, aunque el talento sigue siendo un valor en alza, ahora más que nunca ha de estar custodiado por competencias emocionales que fortalezcan la resistencia a la frustración, la gestión del miedo y la capacidad de tener relaciones sanas con el entorno.

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