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Objetivos para el 2020

Otro año más se despide; otro año más nos saluda. El mes de diciembre nos permite, entre polvorón y polvorón, hacer balance del 2019 y marcar objetivos para el 2020.  ¿Has conseguido tus objetivos en 2019?  Espero que sí, pero si no es así, no desistas porque cualquier objetivo que se precie se hace de rogar y requiere constancia y persistencia. ¿Cuáles fueron tus objetivos profesionales marcados para el 2019? ¿Estaban bien definidos?

En algún otro post hemos hablado de la importancia de saber definir correctamente los objetivos ya que en caso contrario podrían tratarse simplemente de deseos o, lo que puede resultar más nocivo, podrían ser nuestro mayor obstáculo profesional. No, no estoy exagerando. El hecho de no saber definir los objetivos y respetar una serie de condiciones puede provocar que el mismo objetivo no impida avanzar.

Un objetivo bien definido ha de ser:

  • Realista: Debe de  estar marcado teniendo en cuenta la realidad personal y profesional así como la del mercado laboral.
  • Medible: Cuanto más cuantificable será, mucho mejor. Así, cada cierto tiempo sabremos cómo vamos con el proceso, si hay algo que cambiar, corregir o eliminar.
  • Retador; Te ha de motivar, si no, a medio y largo plazo poca motivación tendrás.
  • Temporal: El objetivo ha de tener una fecha de cumplimiento. Evidentemente no puedes tener garantía de conseguir un empleo para una cierta fecha pero sí puedes garantizar que para esa fecha has realizado una serie de acciones encaminadas a conseguirlo.
  • Ecológico: La consecución del objetivo ha de ser respetuosa contigo y con tu entorno. Si el hecho de seguir una serie de pasos marcados te estresa, te  satura o te hace infeliz es que esos pasos no están bien definidos y por tanto el objetivo no está determinado correctamente.
  • Posible: La consecución de un objetivo ha de ser factible.

Muchas personas quieren conseguir empleo, otras buscan cambiar de trabajo, algunas desean mejorar el clima laboral de su empresa o sus condiciones laborales, otras agradecen lo que tienen y su deseo es el de mantener lo que tienen….Todos tenemos deseos pero no todos marcamos objetivos adecuados. La diferencia entre un deseo y un objetivo está en la responsabilidad personal que se asume al concretar un objetivo porque este último, por definición ha de ser posible y no depende del azar. Por tanto, en gran medida, la consecución de un objetivo depende de nosotros.

Alguien tiene en sus manos la posibilidad de que nosotros consigamos nuestros objetivos y las primeras manos portadoras de ese gran poder son las nuestras. A partir de ahí, la pelota se trasladará al tejado de otras personas (entrevistadores, contactos, etc.) y serán ellos quienes decidan pero eso sólo será posible si previamente nosotros hemos hecho nuestra tarea; darnos a conocer.

Es un buen momento para revisar tus objetivos e implicarte más que nunca en su objetivo.

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